Tareas semana 7
24 al 28 septiembre
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http://www.jornada.com.mx/2018/09/23/index.php?section=edito
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Poema
20
PUEDO
escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El
viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En
las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella
me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo
escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír
la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué
importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso
es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como
para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La
misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya
no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De
otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya
no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque
en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque
éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
El poema
“20” de Pablo Neruda
Autora: Gloria Hortensia Mondragón Guzmán
Autora: Gloria Hortensia Mondragón Guzmán
El poema “20” ha seducido a muchos lectores a través de los años,
este éxito tiene que ver con la sencillez, lo que dice es claro, sin mayores
complicaciones retóricas, a la altura de cualquier lector que conozca las
mínimas sensaciones amorosas, pero que además esté dispuesto a entender una
expresión sumamente nostálgica y melancólica, sin llegar a ser cursi.
Formalmente se trata de un poema constituido por treinta y cuatro versos, dispuestos en quince estrofas de dos
versos y dos estrofas de un verso. Las estrofas cortas
permiten que el poema se pueda leer fácilmente, pero al mismo tiempo, expresan
una fuerte carga de sentido, por ejemplo, en la primera estrofa, constituida
por un solo verso, leemos: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche.”
El estado de ánimo y la evocación que se desplegará en los versos que siguen
quedan anunciados breve y contundentemente. El resto de estrofas del poema
presentan esta misma característica de decir mucho en pocas palabras. Esa
fuerza sintética ha hecho perdurar al poema, el cual sigue gustando a los
lectores.
El poema “20” es un texto que da término al sentimiento amoroso:
“Ya no la quiero es cierto, pero cuánto la quise”; y da fin también al tiempo
dedicado a la nostalgia del recuerdo: “y éstos sean los últimos versos que yo
le escribo”. Antes de expresar el final del amor, el poema plantea un
itinerario amoroso.
Hay una primera etapa, la de estar amando, aunque la idea esté
expresada en pasado: “Yo la quise, a veces ella también me quiso” y “Ella me
quiso, a veces yo también la quería”; después se pasa a una segunda etapa, de
pérdida: “Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.” Una vez que el
amor no se tiene, se pasa a una tercera etapa, de la nostalgia: “Mi corazón la
busca y ella no está conmigo.” “Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.”
En esta tercera etapa se inmiscuye también un eco becqueriano, se
retoma una idea, la de un mundo natural asociado a un amor que terminó. En el
poema de Neruda se acude al anochecer, “La misma noche que hace blanquear los
mismos árboles. / Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.” En la
rima “LIII” de Bécquer también hay un final amoroso y un sentimiento de
nostalgia, el elemento natural que se retoma es la migración de las
golondrinas, para expresar la idea de que el mundo sigue pero el amor se acabó:
“Volverán las oscuras golondrinas/ [...] pero aquellas que el vuelo refrenaban/
[...] aquellas que aprendieron nuestros nombres/ esas... ¡no volverán!” Tanto
en Neruda como en Bécquer la naturaleza transcurre, pero el amor ha cambiado.
Finalmente, retomando la idea de itinerario amoroso en el poema
“20” de Neruda, después de la tercera etapa de la nostalgia, hay un momento de
duda sobre el final amoroso: “Ya no la quiero es cierto, pero tal vez la
quiero”. Sin embargo, irremisiblemente hay una decisión última: “Aunque este
sea el último dolor que ella me causa, / y éstos sean los últimos versos que yo
le escribo”. Estos dos versos son los últimos literalmente, constituyen el
final del texto y constituyen también el final de la nostalgia por el amor que
terminó.
Poema 20
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